(XIII) Soberbia
Sucios y soeces versos que sacian
una espera que aguardó esperanzada,
mientras sus vainas baratas se vacían
del dolor que la mantuvo alzada.
Mas sin su sinfín salero la agracian
los besos del Señor, y ya ensalzada
en el reino de los parias, se gana
la quintaesencia de un perdón que sana.
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